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PorMary

Glifo central de la Cábala – Parte 5

Pero ¿de qué modo nos afecta esto? Imaginemos que necesita usted algo que le sujete los papeles mientras practica un ritual. Ha visto usted una necesidad y, por lo tanto, se encuentra en el mundo de Atsilut. Luego, empieza usted a visualizar aquello que necesita. Está hecho de madera, es más alto por la parte de atrás que por delante para que se sostengan los papeles en un ángulo adecuado, y tiene una
repisa en la parte de delante para que no resbalen. Aquí, se encuentra usted en el mundo de Beriyá. A continuación, sale usted de casa y va a comprar madera, la corta de la forma adecuada, encaja las piezas del atril y termina el trabajo con una bonita capa de pintura. Aquí se encuentra usted en el Mundo de la Formación, Ha-o-lam Yetsirá. Finalmente, empieza a utilizarlo y actúa entonces en el mundo de Asiyá. Si alguna vez ha deseado usted cualquier cosa pero no ha sido capaz de conseguirla en su mundo, es muy probable que sea por haber ignorado la importancia de alguno de los Cuatro Mundos. Aprenderemos más sobre el proceso de conseguir cosas para nuestro mundo (Magia Gris) en lecciones posteriores.

Tal como se ha dicho anteriormente, la Cábala ha cambiado a lo largo del tiempo; no ha sido un sistema estático e inamovible. Existen otras versiones de los Cuatro Mundos. Un sistema sostiene que las divisiones de los Cuatro Mundos deberían incluir sólo la Sefirá superior, Keter, en el primer mundo. Las dos Sefirot siguientes se encontrarían en el segundo mundo. Las Sefirot del cuatro al nueve formarían el tercer mundo de Yetsirá y el cuarto mundo estaría formado únicamente por la última Sefirá, Maljut.

Otro sistema sostiene que en el interior de cada Sefirá ¡hay un A’ rbol de la Vida completo! Así, habría 100 Sefirot con los que tratar. Podríamos tener Keter en Keter, Hojma en Keter y así hasta diez Sefirot en cada Sefirá. Con este sistema, los mundos se complican considerablemente.

Otro sistema sitúa cuatro Arboles de la Vida, uno encima del otro, y cada Arbol representa un mundo (vea el dibujo de más abajo). En este sistema, hay cuarenta Sefirot. Finalmente, otro de los sistemas afirma que hay un Arbol de la Vida completo en cada una de las cuarenta Sefirot, lo que suma un total de ¡400 Sefirot! Aunque entrar en detalles sobre el significado de este último sistema sería anticiparse y resultaría demasiado complicado para este curso, quizás desee dedicar algún tiempo a examinar los diferentes mundos y las di-versas ideas que plantearía la existencia de Arboles de la Vida en el interior de las Sefirot.

PorMary

Glifo central de la Cábala – Parte 4

Los Cuatro Mundos. Otra manera de ver el Árbol es el llamado «método de los Cuatro Mundos». Observe el dibujo de más abajo, que muestra uno de los sistemas de entender los Cuatro Mundos. Se han dibujado líneas divisorias entre los triángulos descritos anteriormente. Así, cada triángulo más la Sefirá décima representan un «Mundo».

El triángulo superior, formado por las Sefirot 1, 2 y 3, se conoce como Ha-olam Atsilut, que significa «Mundo de los Arquetipos o Emanaciones». Es el mundo Divino en el cual se encuentran los pensamientos de Dios. Se dice que este Mundo contiene los aspectos y los poderes de Dios representados por los nombres de Dios.

El triángulo del medio, formado por las Sefirot 4, 5 y 6, se conoce como Ha-olam Beriyá, que significa «Mundo de la Creación». No es real todavía en un sentido físico; pertenece más bien a la mente consciente. Se dice que en este mundo se encuentran los arcángeles. El triángulo inferior está formado por las Sefirot 7, 8 y 9 y recibe el nombre de Ha-o-lam Yetsirá o «Mundo de la Formación». Algunos consideran que equivale al plano astral, el cual constituye la base de todo cuanto existe en el universo físico. Se dice que en este mundo se encuentran los diversos «órdenes» de ángeles. La Sefirá número 10, en este sistema, recibe el nombre de Ha-o-lam Asiyá, el «Mundo de la Acción». Es el mundo en que se encuentran los cuatro elementos y, por lo tanto, el universo físico, y es el mundo en el que puede desarrollarse la acción física.

Pero ¿qué nos aporta este sistema de los Cuatro Mundos? Vamos a suponer que Dios desea crear un universo. La primera cosa que Dios tendría que hacer sería percibir la necesidad de algo. Aquí Dios actuaría en el mundo de Atsilut. A continuación, Dios vería que el universo está formado de Aire, Tierra, Fuego y Agua y que tendría que haber cosas vivas. Aquí, Dios actuaría en el mundo de Beriyá. Luego, Dios empezaría a hacer todo cuanto fuera necesario para crear el universo. Aquí, Dios actuaría en el mundo de Yetsirá. Finalmente, Dios introduciría la vida y la acción en las partes formadas del universo y actuaría en el mundo de Asiyá.

PorMary

Glifo central de la Cábala – Parte 3

Como puede ver, cada sistema de entender el Árbol de la Vida ayuda a explicar los otros sistemas. Regrese al segundo sistema y observe el dibujo de los Tres Pilares. Podemos decir que el camino de la mística o del yogui, cuyo objetivo es reunirse con la Divinidad (en Keter, la primera Sefirá), sigue el Pilar del Medio. Este camino, conocido a veces como el Camino de la Flecha, es el camino que
recorrería una flecha si fuera lanzada desde Maljut hacia Keter. El yogui se sienta a meditar hasta que consigue simplemente «saltar» de lo inferior a lo superior. Ahora, mirando el dibujo del Árbol de la Vida, comprobará que el camino del mago conduce de una Sefirá a otra, pasando por todas y aprendiendo de cada una, mientras recorre los 22 caminos de forma sinuosa como una serpiente. De hecho, el camino de los magos recibe a veces el nombre de Camino de la Serpiente. En cada Sefirá, en cada conexión de los caminos, el mago aprende cosas nuevas y tiene nuevas y excitantes experiencias que el yogui místico no conocerá jamás. El yogui se limita a sentarse hasta que se encuentra en condiciones de realizar el salto. El mago toma una ruta indirecta. Cada uno consigue su objetivo de unidad con la Divinidad, la Magia Blanca, invirtiendo el mismo tiempo. Son su propia determinación y sus habilidades las que pueden acelerar o retrasar el encuentro con la unidad, con el Nirvana, con el éxtasis místico último del «Conocimiento y Conversación con el Santo Angel de la Guarda».

Me gustaría utilizar la idea de los Tres Triángulos como base para la psicología. Al saber en qué Sefirá se «encuentra» una persona, puedo aconsejarle qué es lo que debe hacer para mejorar. Si, por ejemplo, una persona ve que siempre se aprovechan de ella, creo que debe «encontrarse» en la Sefirá Hesed, el número 4, la Misericordia. Esta persona deberá desarrollar más fuerza interior, la fuerza suficiente para decir NO a alguien que intenta aprovecharse de ella. Luego dejará de ser la persona de la que todos creen que pueden aprovecharse y la gente sabrá por primera vez qué piensa realmente, qué le preocupa y qué desea hacer. Tomarán a esta persona por la entidad de belleza que realmente es.

PorMary

Glifo central de la Cábala – Parte 2

Los Tres Triángulos. El siguiente sistema de entender el Árbol de la Vida se conoce como los Tres Triángulos. Tal como se observa en el esquema de más abajo, el Árbol de la Vida puede dividirse en tres triángulos: el superior señala hacia arriba y los otros dos hacia abajo.

El Triángulo Celestial. El triángulo superior, compuesto de las tres primeras Sefirot recibe el nombre de Triángulo Celestial. Empieza en un único punto, lo que significa que procede de la unidad de Dios, y se divide en dos lados. Esto muestra que, aunque la Divinidad es una unidad, todo aquello que se manifiesta
puede interpretarse en forma de dualidad: masculino y femenino, arriba y abajo, dentro y fuera, caliente y frío, etc. Uno de los deberes del mago es el de aprender a superar todo lo que parece constituir una oposición, para alcanzar la unidad con la Divinidad (éste es un antiguo secreto de la Cábala y ha sido comprendido por los Tántricos. Lo explicaremos en una lección posterior). Por ejemplo, el mago debe aprender que el día no es opuesto a la noche, sino que tanto el día como la noche son una parte natural de la rotación de la Tierra sobre su eje. Además, es en este triángulo superior donde podemos ver las cualidades de aquellos seres cuya naturaleza es auténticamente celestial. Poseen Sabiduría y Comprensión. Por esto pueden llevar la Corona de la creación y gobernar tanto el mundo visible, físico, como los planos superiores de la existencia.

El Triángulo Moral. El triángulo central que señala hacia abajo recibe el nombre de Triángulo Moral. La combinación de la Fuerza y la Misericordia conllevan el desarrollo de la Belleza. Si poseemos un exceso de misericordia, nos volveremos débiles y seremos incapaces de temrinar aquello que nos proponemos; la gente se aprovechará de nosotros y moriremos jóvenes. Por otro lado, si mostramos sólo la fuerza y una falta total de misericordia, quizás seremos capaces de alcanzar nuestros objetivos (aunque no sin dificultades), pero no tendremos amigos, no encontraremos el amor verdadero y nuestro «éxito» perderá todo su sentido. Al desarrollar la Fuerza y la Misericordia, mostramos una Belleza que nos ayudará a alcanzar lo que nos propongamos y nos proporcionará felicidad en nuestro triunfo.

El Triángulo Mundano. El triángulo inferior se conoce como Triángulo Mundano. El nombre es adecuado. Este triángulo está relacionado exclusivamente con los éxitos del plano físico, no con los mentales o espirituales que encontramos en los triángulos Celestial y Moral. Aquí, la Victoria seguida de un exceso de Misericordia conlleva la derrota, mientras que el Esplendor de la Victoria, si no lo suaviza la Misericordia, conlleva la revolución y la ruina. Cuando se consigue el equilibrio, se encuentra un Fundamento para el éxito en este mundo y puede fundarse el Reino, representado por la Sefirá que pende de los Tres Triángulos.

PorMary

Glifo central de la Cábala – Parte 1

Antes de empezar esta parte de la lección, vuelva atrás y relea los apartados dedicados a la Cábala de la lección anterior. Si ya hace tiempo que no los ha leído, no se sorprenda si el material le parece ahora más comprensible de lo que le pareció en las primeras lecturas. Esto es debido a que su mente ha tenido tiempo para digerir la información subconscientemente y ha llegado a comprender de una forma intuitiva todo lo que se describía en la última lección. De hecho, éste es un buen motivo para repasar periódicamente estas lecciones. Vamos a hablar de nuevo del glifo central de la Cábala, el Arbol de la Vida. Existen muchas maneras de estudiar el Arbol y, en esta parte de la lección, vamos a presentar algunas de las formas de analizar el símbolo.

Los Tres Pilares. Observe el Árbol de la Vida que encontrará a continuación. Verá que la figura ha sido dividida en tres grandes pilares. El pilar de la izquierda consta de las Sefirot números 3, 5 y 8, y se conoce como el Pilar de la Severidad. A la derecha, el pilar consta de las Sefirot 2, 4 y 7. Al ser el contrario del pilar de la izquierda, se le conoce como el Pilar de la Misericordia. Equilibrando los dos
pilares exteriores, tenemos el Pilar del Medio, que consta de las Sefirot 1, 6, 9 y 10, y que se conoce como el Pilar de la Bondad. Es interesante observar que el Pilar de la Severidad, a la izquierda, se considera femenino, mientras que el Pilar de la Misericordia se considera masculino; al revés de lo que podría considerarse la norma arquetípica. A pesar de esto, si estudia las teorías de Jung de los arquetipos, descubrirá que, de igual modo que existe una «Gran Madre» amable, servicial y beneficiosa, existe también el elemento femenino que quiere perjudicamos, conocido como la «Madre Terrible». Vea, por ejemplo, los mitos de mujeres mayores malvadas (Hansel y Gretel) y de jóvenes
engañosas y poderosas (Circe).
En la segunda imagen aparece otra versión del Arbol de la Vida. En ella, cada Sefirá tiene escrito su nombre, tanto en la transcripción del hebreo como en la traducción. Compare las dos versiones del Arbol de la Vida y prosiga, ya que a continuación se presenta el significado de los Pilares.

El Pilar de la Misericordia. Para ser misericordiosos, debemos poseer la Sabiduría para ver los resultados de nuestras acciones y darnos cuenta de que la Victoria sólo podemos alcanzarla mediante la sensatez y la capacidad de aguantar (de mostrar Misericordia en lugar de mal genio), y no solamente mediante la fuerza.
El Pilar de la Severidad. Para ser severos debemos desarrollar la Comprensión de las leyes del universo y poseer la Fuerza para hacerlas cumplir con justicia, pero nunca cediendo a la misericordia, sino únicamente a la justicia. Esto nos concederá un poder y un Esplendor externos que ocultarán la falta de humanidad y de misericordia que se esconde bajo su superficie.
El Pilar de la Bondad. Para ser bondadosos debemos darnos cuenta de que vivimos en el Reino (de la Tierra) y que no somos Dios. Así pues, sea lo que sea aquello por lo que luchemos, debemos perseguir siempre un Fundamento de Belleza intentando evitar los extremos de la severidad excesiva y del exceso de misericordia. De este modo podemos esperar ver Coronados nuestros esfuerzos con el éxito.

Ésta es una forma de entender el Árbol de la Vida, según el sistema de los Tres Pilares. Si no tenemos éxito en nuestros esfuerzos hacia la consecución de algún objetivo, podemos descubrir dónde se encuentra el desequilibrio, es decir, en qué lado del Arbol. Entonces, podemos intentar añadir algunas características equilibradoras del lado opuesto del Arbol. Como resultado nos desplazaremos hacia el
centro, hacia el Pilar de la Bondad, que podría llamarse también Pilar de la Manifestación Auténtica.

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 5

Empezaremos con la idea de posición, lo que en geometría de planos se denomina el punto (la primera Sefirá). Al reflejarse a sí mismo, el primer punto puede crear un segundo punto (la segunda Sefirá). Al unir ambos puntos formamos una línea. Pero no disponemos de nada que nos peinlita calcular la longitud. De modo que, de nuevo por reflexión, creamos un tercer punto (la tercera Sefirá), que nos permitirá decir que el punto a está más cerca del punto b que el punto b del punto c. De este modo, hemos formado un triángulo o un plano. Pero esto es lo que se llama concepto euclidiano: existe en una superficie imaginaria de dos dimensiones, sin volumen. Para crear un universo físico necesitamos la sustancia, necesitamos las tres dimensiones. Necesitamos conocimientos (Daat, la Sefirá teórica que se decía que existía entre las tres Sefirot superiores y las siete inferiores) para poder cruzar el vacío que separa las dos dimensiones de las tres.

Con el conocimiento, creamos un cuarto punto (la cuarta Sefirá) que, sumado a las tres anteriores, nos proporciona volumen y, en consecuencia, las tres dimensiones. Pero estos puntos tridimensionales son estáticos, inmóviles. Necesitamos otro punto que muestre el movimiento (la quinta Sefirá), y otro más para indicar el tiempo (la sexta Sefirá), ya que en el mundo físico el tiempo y el espacio se entremezclan y no pueden existir el uno sin el otro.

De modo que ahora disponemos de algo que tiene tres dimensiones y que puede moverse en estas tres dimensiones. Todavía no tenemos nada que pueda apreciar esta existencia. Por esto añadimos tres puntos más (las Sefirot séptima, octava y novena) que muestran:

a) La esencia de la vida, llamada el SER (sat en sánscrito).
b) La capacidad de pensar, llamada CONCIENCIA (chit).
c) La capacidad de experimentar la sensación de algo externo a uno mismo, llamada DICHA (ananda).

Así pues, el primer concepto de realidad, tal como puede apreciarlo la mente, está formado desde la idea de un punto hasta la idea de dicha, y queda resumido como REALIDAD en el punto número 10, la décima Sefirá.

Me doy cuenta de que lo que he explicado aquí es muy complicado y, en realidad, puede resultar confuso. Pero, como en el caso del Tarot, la única forma de adquirir conocimientos sobre el Arbol de la Vida es estudiarlo, utilizarlo, enfrentarse a él cada día. A medida que aprenda los usos más prácticos del Árbol de la Vida lo encontrará más fácil de entender. De momento, dedique unos días a repasar este apartado antes de pasar al siguiente. Recuerde que nadie ha dicho que estas lecciones fueran fáciles. Pero, cuando llegue al foral de este curso, será capaz de comprender las teorías básicas del Árbol de la Vida que se presentan en este libro. El Árbol de la Vida pasará a formar parte de su vida y de su pensamiento diarios. Cuando esto ocurra se habrá convertido usted en un auténtico místico. Y cuando sea capaz de comprender el universo representado por el Árbol de la Vida y pueda moverse por el Árbol a su antojo, entonces se habrá convertido en un auténtico mago.

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 4

Sin embargo, se les ha llamado así de manera equivocada porque, en este contexto, En no significa propiamente «nada» sino «ninguna cosa» que nuestras mentes mortales puedan imaginar, comprender ni conocer.

La primera teoría cabalística sobre cómo se formó el universo procede del Sefer Yetsirá. Sostiene que Dios movió las letras hebreas mágicas de tal modo que el resultado fue la formación del universo. Esta es una de las bases de la Magia Gris sobre la cual volveremos más adelante. Actualmente, la teoría cabalística más popular sobre la creación del universo es el sistema descrito por el famoso rabino Isaac Luria. Según Luria, antes de la creación, la Divinidad llenaba el universo. Luego, por algún motivo desconocido, Dios decidió crear. Entonces, Dios permitió que una pequeña parte de «Sí mismo» se encogiera y escapara del universo, dejando un espacio. Sin embargo, de alguna forma misteriosa, Dios siguió llenando ese espacio, como la esencia o el aroma de una fragante rosa siguen llenando
una habitación después de que nos hayamos llevado la flor. A este proceso, Luria lo llamó tsimtsum.

Entonces, Dios envió un rayo de energía procedente de «Su interior» hacia el espacio que acababa de abandonar, al parecer intentando crear recipientes para esta energía. Pero, por algún motivo que desconocemos, parece que Dios fracasó en su intento, con el resultado de que los recipientes se rompieron y formaron unas conchas, o lo que se conoce como Kelipot, los lugares donde habitan los
«demonios». Dios intentó repetir la operación y esta vez tuvo éxito. La energía del EN atravesó el EN SOF, el EN SOF OR llegó a la primera Sefirá. Esta Sefirá se llenó de energía y la derramó a la Sefirá número 2. La Sefirá número 2 se llenó de energía y la derramó a la Sefirá número 3 y así sucesivamente a lo largo del Arbol de la Vida hasta llegar a la Sefirá número 10, donde se estableció un equilibrio.
A medida que la energía desciende por el Árbol, pasa de tener una naturaleza muy etérea y espiritual a manifestarse, en la décima Sefirá, como el plano físico y como nuestro planeta Tierra. De este modo, se interpreta que esta energía va creando constantemente nuestro universo. La energía procede directamente de la Divinidad y sin ella todo dejaría de existir. Así pues, con esta forma tan sencilla de ver el Arbol de la Vida, podemos comprender lo mucho que debe amarnos Dios, ya que nos da existencia constantemente.

He aquí una forma matemática de considerar la existencia tal como la representa el Arbol de la Vida: del NINGUNA COSA procede lo ILIMITADO (el espacio exterior). Lo que llena este espacio ilimitado es una Luz Ilimitada (el big-bang o quizás la continuidad espacio-tiempo). Pero todo esto es abstracto. Se trata simplemente de energía. Lo que debemos hacer ahora es crear la solidez a partir de la
energía.

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 3

¿Cómo podemos conocer a la Divinidad última? Nosotros sólo disponemos de mentes mortales que son limitadas y lo vemos todo en términos de dualidades (yo, no-yo; arriba, abajo; estable, inestable; móvil, inmóvil). Como la propia naturaleza de Dios, por definición, debe estar más allá de cualquier tipo de limitaciones, entonces la Divinidad no puede tener una naturaleza dual. Si la Divinidad fuera masculina, entonces no sería femenina y quedaría limitada. La Divinidad es la unidad última, más allá de la dualidad. Pero como nosotros tenemos mentes mortales, limitadas, no podemos identificar a la Divinidad última con nada que conozcamos. De hecho, la especulación última que podemos hacer sobre la naturaleza de la Divinidad es la de que NO ES NINGUNA COSA que nosotros podamos conocer. En he-breo, la palabra que significa «ninguna cosa» (nada) es EN.

En cuanto empezamos a atribuir cualidades a la Divinidad, limitamos el Origen de Todo. Como ya he afirmado, un Dios masculino limita a Dios a no ser femenino. Una Divinidad caritativa no posee la honrada severidad de la justicia. Una Divinidad limitada no puede ser la Divinidad última. Se deduce, pues, que la única cualidad que podemos atribuir a la Divinidad es la de que NO TIENE LÍMITES. Y la
palabra hebrea que significa «sin límites» es EN SOF.

Tal como he explicado anteriormente, existía la creencia de que cualquiera que viera el rostro de Dios no podría sobrevivir. En este planeta casi no podemos soportar mirar al Sol en un día radiante durante más de una fracción de segundo. Es demasiado luminoso. Como no podemos contemplar una luz cegadora ni podemos contemplar «el rostro de Dios», se deduce que existe alguna relación entre ambos, y la primera característica imaginable, aunque desconocida e imposible de experimentar, de la Divinidad es que posee una claridad más allá de toda claridad que podamos imaginar: una CLARIDAD ILIMITADA. La palabra hebrea que significa «luz sin límites» es EN SOF OR. Se cree que estos tres conceptos se encuentran encima del Árbol de la Vida, con un «velo» debajo de cada uno tal como aparecen en el diagrama siguiente:

Como la palabra EN significa «nada», estas tres ideas que figuran sobre la primera
Sefirá han recibido el nombre de L os TRES VELOS DE LA EXISTENCIA NEGATIVA.

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 2

También pueden reflejarse otras cosas en este triángulo Yin-Yang-Tao. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (el gnosticismo consideraba al Espíritu Santo femenino); el liberalismo, el conservadurismo y el centro; el cuerpo, la mente y el espíritu, y muchas otras trinidades. Una muy importante para la filosofía moderna la describió por primera vez el filósofo alemán Hegel y se conoce como la dialéctica hegeliana o la «Teoría de la tesis-antítesis-síntesis». Esta teoría sostiene que si tenemos una condición o una situación (tesis) pero deseamos cambiarla por otra situación u otra condición, normalmente contraria a la primera (antítesis), el resulta-do no será ni la nueva ni la antigua, sino una mezcla (síntesis) de ambas posiciones contrarias. Esto explica por qué las revoluciones raramente consiguen sus objetivos. En lugar de esto, terminan en una mezcla de lo que ya existía y de lo que se deseaba conseguir. El método de la naturaleza es la evolución, no la revolución.

El diagrama que importa a la Cábala —más que ningún otro— es el del Árbol de la Vida, tal como aparece dibujado en la página siguiente. Como puede verse, consta de 10 círculos que forman tres triángulos: el superior señala hacia arriba, luego hay dos triángulos que señalan hacia abajo y, finalmente, un círculo único que pende de los triángulos inferiores. Observe que hay 22 caminos, numerados del 11 al 32, que conectan los círculos.

Estos círculos se conocen como sEFWOT; la forma singular es sEFmÁ. Si dibuja líneas rectas que vayan de la Sefirá 1 a la 2, de la 2 a la 3, etc., hasta llegar a la 10, obtendrá la imagen del relámpago o espada flamígera que figura a continuación:

Este símbolo representa, al mismo tiempo, la espada de fuego que sostuvo el querubín para evitar que la gente volviera al jardín del Edén y el camino median-te el cual la Divinidad creó el universo.

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 1

En esta parte iniciaremos el estudio del símbolo místico conocido como el Árbol de la Vida. En el jardín del Edén, según se describe en el libro del Génesis, en el Antiguo Testamento, crecían dos árboles importantes entre el resto de la flora y la fauna. Uno de ellos era el Arbol del Conocimiento del Bien y el Mal. Según la interpretación exotérica de este pasaje, fue al comer de este árbol cuando Adán y Eva se condenaron. Entonces, Dios se llevó a Adán y Eva del jardín porque allí estaba el Arbol de la Vida, y dijo Dios: «Mirad, el hombre se ha convertido en uno de nosotros, al conocer el bien y el mal; y ahora, sólo le falta coger también el fruto del Arbol de la Vida, comerlo y vivir para siempre». A pesar de su pobre intaxis, esta cita bíblica indica claramente que el Arbol de la Vida se consideraba muy importante, capaz de conceder la vida eterna. Pero también es capaz de conceder muchas más cosas, como ya veremos.

Los diagramas suelen utilizarse para representar otras cosas. Puede utilizarse un diagrama del sistema solar en miniatura para representar el aspecto del átomo; sus muchos niveles de valencias cargados de electrones están representados por los «planetas en órbita» y el núcleo está representado por el Sol estático. A pesar de esto, nadie ha visto nunca un átomo. Nadie sabe si ésta es realmente la forma que tiene el átomo. De hecho, la moderna física nuclear subatómica tiende a prescindir del modelo del sistema solar del átomo, sustituyéndolo por pequeñas ondas de energía que se acercan y se alejan constantemente del centro. Pero, para los objetivos prácticos, el modelo del sistema solar del átomo funciona y sigue enseñándose en las escuelas. Sin embargo, se trata sólo de un modelo.

Existen otros modelos que representan otras cosas. Uno de estos modelos es un triángulo con el Yin y el Yang en los ángulos inferiores y el Tao en el ángulo superior. El Yin representa todas las cosas arquetípicamente femeninas: el frío, la humedad, el invierno, la receptividad, la emotividad, etc. El Yang representa todas las cosas que son arquetípicamente masculinas: el calor, la sequedad, el vera-no, la agresividad, la lógica, etc. El Tao representa el equilibrio entre estas dos ideas. El equilibrio, según el taoísmo, es el estado deseado. Para que una persona esté equilibrada debe tener aspectos de ambos, del Yin y del Yang.

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