Árbol de la Vida – Parte 5

PorMary

Árbol de la Vida – Parte 5

Empezaremos con la idea de posición, lo que en geometría de planos se denomina el punto (la primera Sefirá). Al reflejarse a sí mismo, el primer punto puede crear un segundo punto (la segunda Sefirá). Al unir ambos puntos formamos una línea. Pero no disponemos de nada que nos peinlita calcular la longitud. De modo que, de nuevo por reflexión, creamos un tercer punto (la tercera Sefirá), que nos permitirá decir que el punto a está más cerca del punto b que el punto b del punto c. De este modo, hemos formado un triángulo o un plano. Pero esto es lo que se llama concepto euclidiano: existe en una superficie imaginaria de dos dimensiones, sin volumen. Para crear un universo físico necesitamos la sustancia, necesitamos las tres dimensiones. Necesitamos conocimientos (Daat, la Sefirá teórica que se decía que existía entre las tres Sefirot superiores y las siete inferiores) para poder cruzar el vacío que separa las dos dimensiones de las tres.

Con el conocimiento, creamos un cuarto punto (la cuarta Sefirá) que, sumado a las tres anteriores, nos proporciona volumen y, en consecuencia, las tres dimensiones. Pero estos puntos tridimensionales son estáticos, inmóviles. Necesitamos otro punto que muestre el movimiento (la quinta Sefirá), y otro más para indicar el tiempo (la sexta Sefirá), ya que en el mundo físico el tiempo y el espacio se entremezclan y no pueden existir el uno sin el otro.

De modo que ahora disponemos de algo que tiene tres dimensiones y que puede moverse en estas tres dimensiones. Todavía no tenemos nada que pueda apreciar esta existencia. Por esto añadimos tres puntos más (las Sefirot séptima, octava y novena) que muestran:

a) La esencia de la vida, llamada el SER (sat en sánscrito).
b) La capacidad de pensar, llamada CONCIENCIA (chit).
c) La capacidad de experimentar la sensación de algo externo a uno mismo, llamada DICHA (ananda).

Así pues, el primer concepto de realidad, tal como puede apreciarlo la mente, está formado desde la idea de un punto hasta la idea de dicha, y queda resumido como REALIDAD en el punto número 10, la décima Sefirá.

Me doy cuenta de que lo que he explicado aquí es muy complicado y, en realidad, puede resultar confuso. Pero, como en el caso del Tarot, la única forma de adquirir conocimientos sobre el Arbol de la Vida es estudiarlo, utilizarlo, enfrentarse a él cada día. A medida que aprenda los usos más prácticos del Árbol de la Vida lo encontrará más fácil de entender. De momento, dedique unos días a repasar este apartado antes de pasar al siguiente. Recuerde que nadie ha dicho que estas lecciones fueran fáciles. Pero, cuando llegue al foral de este curso, será capaz de comprender las teorías básicas del Árbol de la Vida que se presentan en este libro. El Árbol de la Vida pasará a formar parte de su vida y de su pensamiento diarios. Cuando esto ocurra se habrá convertido usted en un auténtico místico. Y cuando sea capaz de comprender el universo representado por el Árbol de la Vida y pueda moverse por el Árbol a su antojo, entonces se habrá convertido en un auténtico mago.

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Acerca del Autor

Mary Vidente Medium, Natural y Sincera

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